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FCT en remoto

Desde que STR se fundó, hemos acogido a bastantes estudiantes de Formación Profesional para realizar las FCT (Formación en Centro de Trabajo) en nuestro equipo técnico.

Las experiencias en general han sido positivas, las personas de prácticas han aprendido, se han sentido integradas con nosotros y algunas de ellas incluso siguen a nuestro lado. Está claro que ha habido otras ocasiones en las que el trabajo y el aprendizaje no han sido tan productivos o la comunicación y experiencia tan buena, pero eso lo dejamos ya en el pasado ;).

Desde Abril contamos con Guillermo Orio Fernández, un alumno del IES de Teis que está realizando sus prácticas profesionales con nosotros y que hoy nos viene a hablar en primera persona cómo está siendo su experiencia al tomar contacto con la profesión de forma remota, situación integrada totalmente en nuestra cultura empresarial.

Cómo llegué a la Administración de Sistemas y a STR

guillermo_2.pngPara empezar me gustaría contaros un poco del rumbo que me ha llevado a estar donde estoy hoy.

Antes de enfrascarme en el mundo de la Administración de Sistemas, yo estudié la carrera de Historia y un máster de estudios de Asia Oriental. Al acabar con mi etapa universitaria, vi que las posibilidades de recibir financiación para un doctorado en España eran casi inexistentes. Ante esta            situación, decidí no desanimarme y reorientarme hacia otro de los campos que siempre me había gustado, la Informática.

En base a esa premisa, decidí probar suerte con la Formación Profesional y, casi milagrosamente, conseguí una plaza para realizar el ciclo en el IES de Teis. Recuerdo que las primeras semanas de curso fueron algo impactantes, muchas cosas nuevas y otra dinámica de enseñanza (volver a ir a un instituto tras hacer un máster es como que te trague un agujero de gusano) pero muchas ganas de aprender. Recuerdo que el primer año había cosas que me daban bastante respeto, como hacer montaje, los routers y Linux.

Antes de hacer el ciclo, había tenido algunos contactos con Linux durante la secundaria (incluso me cargué una tabla de particiones del pc de casa intentando instalar ubuntu con 13 años) pero poco a poco, fui familiarizándome con el sistema.

Ya en segundo empecé a cogerle mucho el gusto al scripting y a realizar las configuraciones en código, vía Vagrant, para las máquinas virtuales que usaba en clase y empezaría a usar casi exclusivamente sistemas Linux para trabajar. 

Llegado el segundo trimestre, decidí que era buen momento para empezar a buscar un destino para las prácticas que tendría que hacer durante el último trimestre. A través de Manfred encontré una oferta muy interesante de STR Sistemas en la que buscaban sysadmins junior. Me llamó mucho la atención su apuesta de largo recorrido con el trabajo en remoto, las condiciones que ofrecían y su detallado plan de incorporación, por lo que decidí tirarme a la piscina.

Me puse en contacto con la empresa y, tras un proceso de selección rápido y claro de la mano de Txetxu y Sebas, acabé consiguiendo la oportunidad de trabajar con su equipo, lo que nos trae a donde estamos hoy.  

La formación

Las primeras semanas fueron casi exclusivamente de formación. Uno podría pensar que, después de año y medio de ciclo, serían solo algunas cosas puntuales, pero nada más lejos de la realidad. El mundo de la Administración de Sistemas avanza a gran velocidad y hoy existen muchas nuevas herramientas y formas de trabajar con una gran potencia y un gran nivel de complejidad.

Afortunadamente, entre todo el equipo me han ido enseñando a trabajar con todas las herramientas que utilizan, desde Ansible a Kubernetes pasando por otras cuestiones como la monitorización, buenas prácticas a la hora de gestionar claves, las peculiaridades de los proveedores de hosting y cloud… En definitiva, una enorme cantidad de información.

Algunos días acababa con la cabeza completamente saturada, pero pese a todo, posteriormente y cacharreando, uno empieza a interiorizar las cosas y comienzan las dudas. Estas eran consultadas con el equipo y aquí es donde se empieza a notar la distancia. Si que es cierto que algunas cosas, como la comunicación no verbal o saber cómo romper el hielo, se dificultan sobretodo cuando aún se está conociendo a la gente. Sin embargo, paulatinamente estas cosas se van limando, uno va también soltándose y se nota mucho la larga experiencia de la empresa con el trabajo en remoto, el equipo conoce sus pros y contras y es costumbre reunirse y ayudarse cuando a alguien se le enredan las cosas. Aprender a veces puede ser abrumador y empezar a hacer cosas puede dar respeto, pero uno se siente seguro sabiendo que puede contar con ayuda cuando lo necesita.

Por último, en el día a día también existen muchos recursos a disposición de uno cuando necesita más información sobre un tema concreto. Entre otros, el blog de la empresa cuenta con multitud de entradas interesantes con afán divulgativo que sirven para descubrir y aprender sobre herramientas que utilizamos en el día a día y que os invito a consultar.

El soporte

Personalmente, admiro mucho la labor de soporte. A veces desde el otro lado es difícil percibir la dificultad e importancia que lleva aparejada.

STR Sistemas, a pesar de la automatización y el desarrollo de infraestructura como código, no deja de dar soporte para clientes con soluciones diversas, ajustadas a las necesidades concretas de cada caso. Es por ello que para dar el soporte de manera eficiente y eficaz se debe tener conocimiento muy claro de las arquitecturas de cada cliente y cómo estas están configuradas, así como los últimos cambios que se van haciendo y sobre en las que el resto del equipo está trabajando.

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También hace falta una rápida capacidad de toma de decisiones. A lo largo del día pueden ir entrando nuevas peticiones, alarmas e incidencias mientras aún estás con otra cosa. Hay que mantenerse muy atento a los canales de comunicación y a la monitorización mientras vas trabajando y solucionando problemas. Por último, hay que saber qué se debe priorizar en cada caso, cuándo dejar de hacer lo que estás haciendo y ponerse con otra cosa.

Otra cosa muy importante también es gestionar la comunicación con el cliente, saber transmitir la información de manera clara y concisa pero accesible, y manejar esta comunicación con rigurosidad y seguridad. Durante mi formación, se me dejó bien claro la importancia de saber gestionar la información confidencial que maneja la empresa. Cuestiones como la manera de compartir credenciales o la importancia de tener una lista de contactos autorizados, son imprescindibles para mantener la seguridad de las plataformas de nuestros clientes.
Estas cosas, reitero, son bastante más complicadas a la hora de la verdad de lo que puede parecer. En mi experiencia, hacerse con el soporte no es cosa menor, pero gracias a la supervisión y apoyo del equipo, uno va cogiendo soltura. 

Los proyectos

La otra gran pata en el día a día de la empresa es el desarrollo de proyectos. Altas, bajas, migraciones, ampliaciones, reducciones, actualizaciones, implementación de nuevas herramientas, etc. Normalmente cuando alguien escucha la palabra infraestructura piensa en puentes, carreteras, ferrocarriles… cosas que perduran, que varían poco a lo largo de incluso milenios, pero dentro de la informática, hay pocas carreteras romanas o puentes ferroviarios de Eiffel. Las necesidades de los clientes, los proveedores, las tecnologías, la manera de hacer las cosas, son algo muy dinámico, por lo que permanentemente el equipo está investigando y manteniendo al día las infraestructuras.

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Cuando se realizan esta clase de tareas es cuando uno va aprendiendo. Es muy importante tener claro qué se va a hacer, planificar la tarea, ver los pasos, los requisitos y, como en el diablo viste de Prada, saber ver más allá de lo que se pide en ese momento. Puede que la solución a la que uno llegue sea correcta, funcione bien e incluso sea eficiente, pero a diferencia de las prácticas que uno hace en el aula para sí mismo, aquí se necesita algo más. Las soluciones deben ser sostenibles, siguiendo una estandarización del código, escalables y reutilizables, además de, por supuesto, estar bien documentadas. Todo esto es fundamental cuando se trabaja en equipo y a distancia.

Gracias a que STR mantiene estas cosas con rigor, un novicio como yo puede aprender de cómo está aplicada, por ejemplo, la automatización de backups de una máquina con relativa velocidad y reutilizar la solución realizando los ajustes pertinentes en otra diferente. Además, esto también es de especial importancia para el soporte. De esta manera, si en un futuro surge una incidencia con una máquina, la persona que está solucionándola puede localizar de manera rápida el problema, comprender por qué sucede y ocuparse de ella con precisión.

Acostumbrarse a esta dinámica de trabajo cuando uno tiene tan poca experiencia puede ser complicado. Con el tiempo se va viendo la necesidad de llevar con rigurosidad esta filosofía, aunque a la hora de empezar tiene sus retos. Preguntas como: ¿qué solución es más apropiada? ¿por qué en su momento se hizo esto así? ¿esta solución es portable? ¿por qué esto no funciona si parece que puse todo bien?  le abordan a uno continuamente y no sabe cómo proceder, pero en el equipo siempre hay alguien dispuesto a echarte un salvavidas, para darte más contexto, para explicarte posibles problemas que podría dar tu solución a futuro o para echarte un ojo y ver aquel fallo “tonto” que uno no es capaz de ver.

Es apasionante ser partícipe de los proyectos de la empresa. Es entretenido enfrascarse con cosas nuevas, ir viendo cómo se hacen las cosas en casos similares e ir adaptándose y probando.

El equipo

De toda mi promoción, soy la única persona que realiza sus prácticas íntegramente en remoto. Recuerdo que cuando comenté en clase que iba a teletrabajar, algunos de mis compañeros y de mi familia mostraron ciertas dudas al respecto sobre cómo iba a conocer al equipo, cómo me iban a poder formar si iba a estar a cientos de km de mis compañeros, y lo cierto es que yo también estaba bastante nervioso. Es verdad que desde la pandemia, es algo que se ha ido desmitificando para bien y para mal. Por una parte, mucha gente se dio cuenta de las ventajas que ofrecía, se apreciaba mucho no perder horas yendo y viniendo o tener la comodidad de estar en tu propia casa, aunque también la gente y muchas empresas se dieron cuenta que teletrabajar no es tan fácil como darte un portátil y a currar, hace falta saber mantener un buen ambiente de trabajo, no solo para lo estrictamente profesional, también para distenderse un poco, conocer a la gente, relacionarse… Y eso es difícil, lleva tiempo. 

Yo soy la segunda persona que comienza su andadura aquí desde que se cerró definitivamente la oficina hace un par de años, pero ya llevaban muchos años trabajando de manera híbrida, y eso se nota. Cada viernes hay una reunión informal donde nos ponemos al día de nuestras vidas, discutimos sobre cualquier tema y nos echamos unas risas. El ambiente es agradable, a veces a uno le llega la hora de comer sin darse cuenta, es cómo bajar un rato a la cafetería. Además, todos los años se realizan varias quedadas de la empresa.

Aunque tengo bastantes ganas de desvirtualizar a mis compañeros, lo que sí que puedo afirmar es que con un equipo como el de esta empresa, el teletrabajo no supone un impedimento ni para trabajar ni para construir lazos.
 

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Cuando echo la vista atrás, aunque sea solo algo más de un mes, uno se da cuenta de cómo ha cambiado, de la cantidad de cosas que antes de empezar en STR Sistemas no sabía hacer y de todo lo que me queda aún por aprender.

La labor que se hace aquí requiere de una extensa formación, pero gracias al equipo que hay detrás, avanzas y poco a poco va cogiendo soltura con todas las cosas que se hacen sin miedo a tropezarse o dudar.

 

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